martes, 19 de febrero de 2008

Sleuth, juego siniestro

Film:Sleuth, juego siniestro.
Director: Kenneth Branagh
Guión: Harold Pinter, basada en la obra de Anthony Shaffer
Intérpretes: Michael Caine (Andrew Wyke), Jude Law(Milo Tindle)
Un millonario, autor de novelas policiales (Andrew), une su ingenio, su cinismo, con el de un humilde actor que sólo tiene juventud, belleza y virilidad, y que se fugó con su mujer, en un juego terriblemente serio y sumamente retorcido que traerá peligrosas consecuencias.
La obra de teatro de Shaffer ya había sido llevada al cine en 1972 dirigida por Manckiewicz llamada “Juego mortal” en donde trabajó Lawrence Olivier y Michael Caine que realizó el rol que ahora interpreta Jude Law.
Esta versión apuesta por el interés morboso, que está muy bien manejado. El marco del film es una casa de estilo georgiano, señorial, pero que en su interior desborda de la última tecnología y diseño moderno. Las escaleras, de concepción expresionista bajo una sutil iluminación, el juego de claraboyas y las cámaras de video que todo vigilan, ubican a este film en el aquí y ahora, desarrollando un gran interés por esa ambientación que otorga nuevos elementos de interpretación.
La rivalidad entre opuestos, juventud versus vejez, está presente en el texto añadiéndose la seducción homoerótica.
La humillación con la que Caine somete a Law pareciera superar el marco referencial de la pantalla al entregar una actuación contundente imposible de imitar por su circunstancial compañero.
La dirección de Branagh es correcta, Caine en su papel de celoso morboso, realiza una interpretación magistral, pero el productor y actor Jude Law tiene una actuación deslucida.
La adaptación de Harold Pinter de la obra teatral de Shaffer convirtió a lo que era casi una comedia en casi una tragedia. Ambas obras comienzan igual, pero por la mitad toman caminos diferentes. El guión se mantiene como una obra teatral en tres actos en los que en el primer acto, aparece Caine como victorioso, en el segundo lo sería Law, ¿y e n el tercero?
Pues hay que ir a verla para saber lo que sucede.

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