sábado, 23 de febrero de 2008

Film: Beaufort

Film: Beaufort
Director: Joseph Cesdar
Elenco: Oshri Cohen (Liraz), Eli çEltonyo ( Oshri), Itay Tiran (Koris), Ohad Knoller (Ziv), Itay Turgeman (Zitlawy), Arthur Faradjev (Shpitzer)
El Castillo de Beaufort situado en la cima de una montaña en el Líbano fue construido en la época de las cruzadas en el siglo XII para proteger el reino cristiano de Jerusalén.
Allí estaban las guerrillas de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) en territorio libanés. En 1982, Israel lo ocupó y lo mantuvo hasta su retirada en el año 2000.
El film se basa en la novela “Beaufort” de Ron Leshen que cuenta la historia de Liraz Liberti, 22 años, comandante de ese puesto fronterizo, y de sus tropas en los meses anteriores a esa retirada. Es una historia sin enemigo, sin guerra, sino de cómo viven esos soldados dentro de las paredes amuralladas y cómo deben encontrar el camino para sobrevivir hasta cumplir su misión.
Según declaraciones del director, el film es acerca de cualquier montaña capturada durante la guerra. En cómo los soldados están dispuestos a morir por ella en un minuto dado, y al siguiente, todo pierde valor.
La película muestra cómo cada soldado pasa el tiempo dentro de las paredes de esa fortaleza en la que los corredores por donde se transita son anchos como féretros y siempre se está a la espera del siguiente round de un ataque dado por un enemigo invisible.
Las vidas de esos soldados están gobernadas por el tedio, la claustrofobia, la ansiedad, hasta llegando por momentos, a sentir algún afecto por ese lugar aislado, inhóspito, deprimente, que se ha convertido en su hogar.
La inminente partida del lugar ha provocado un intenso bombardeo de Hezbola que quiere que esa evacuación largamente planeada parezca como una retirada bajo fuego. Las bajas provocan miedo y rabia, ofuscación. Los soldados se preguntan ¿por qué se apoderaron del lugar?, ¿por qué las autoridades los han mantenido allí por tanto tiempo?
Las implicaciones políticas sobre esas preguntas planean en el fondo de la situación, atormentando la acción en lugar de dominarla.
A veces, los soldados dirigen su frustración hacia sus superiores que parecen estar demorando su retorno a casa; otras veces, ellos hablan con amargura de los activistas de la paz, cuyas demostraciones parecen estar forzando ”el no irse tan pronto”.
Estas contradicciones afectan las relaciones entre los soldados, quienes cambian continuamente de opinión; de la cordialidad pasan a la cautela, a un antagonismo.
Liraz es el líder del grupo. Es un joven oficial muy cambiante. Frecuentemente, parece sentirse superado por la situación y es presa de sus emociones cometiendo algunos errores en sus juicios.
El film está impregnado de un humanismo abatido, golpeado. Se mueve lentamente, mostrando quizás un aspecto aburrido, y por momentos, esperanzado, con rutinas estresantes.
La acción militar de Israel no es mostrada ni como culpable ni como patriotera, más bien filosóficamente imparcial. Se decidió dejar en un segundo plano a Hezbola y a todo el Líbano.
La película muestra también la dicotomía de Israel en la crítica a todo lo militar, que parece ser tomado como un pasatiempo nacional, negándose a servirlo. Aun por razones de conciencia, se desaprueba con mucha fuerza. Esta aparente contradicción es la esencia de ser de un israelí. El tema subyace en el film.
El director dijo:” Queremos que nuestros soldados sean espartanos, pero ninguno de nosotros quiere vivir en Esparta.”
Veremos qué éxito tendrá el film que fue nominado al Oscar como Mejor Película Extranjera y que ha obtenido premios en varios Festivales de Cine.
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