sábado, 23 de febrero de 2008

Film: El silencio antes de Bach

Film: El silencio antes de Bach
Director: Pere Portabella
Intérpretes: Alex Brendemühl (camionero), Féodor Atkine (Vendedor de pianos), Christian Brembeck (Johann Sebastián Bach), Daniel Liborio (F. Mendelssohn), Georg C. Biller (Chomaskantor), Ferrán Ruiz (hijo de Bach), Georgina Cardona (violonchelista), Franz Schuchart (guía), Jaume Melendres (librero).
Guión: Pere Portabela, Carles Santos y Xavier Alberti

El film es un viaje en torno a la música del maestro de Leipzig. El director plantea un recorrido en el que la música se convierte en algo vivo, palpitante y se plasma visualmente llevándonos hacia la belleza. Durante la hora y cuarenta y cinco minutos que dura el film se suceden cuadros donde Juan Sebastián Bach se alterna con los otros personajes que pueden o no ser reales pero que permiten que la música fluya a través de ellos.
En diferentes escenas se percibe esa música maravillosa interpretada por músicos o simplemente por amantes de ella, como por ejemplo cuando el camionero toca la armónica durante un aburrido viaje; la escena en la que un grupo de chelistas jóvenes toca esa misma pieza en el metro que va a toda velocidad a través de los túneles. En otro momento, la cámara muestra la fría estructura del órgano de la iglesia de Santo Tomás donde está enterrado Bach, o la divertida expresión del perro lazarillo que escucha a su amo ciego afinando un piano.
Estas escenas, que aparentemente no se conectan entre sí, forman un mosaico que da la sensación de haber asistido a una experiencia única.
El film es de una gran belleza y es uno de los más extraordinarios estrenados este año. El director ha logrado que el espectador salga del cine con la extraña excitación de quien pudo intuir el misterio que se oculta en las verdaderas obras de arte.
El mérito es de Bach, pero a través de Portabella, se logra llegar al mismo y emocionarse como sólo lo logra todo aquello que el paso del tiempo lo mantiene en toda su vigencia.
Con este film, el director va más allá de una simple trama clásica sino que inicia un nuevo lenguaje cinematográfico. La música de Bach es lo que da sentido al film.
Alguien escribió: “Es una experiencia “ museística” que llega directamente al espectador.

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